martes, 24 de enero de 2012

DESDE LA PALABRA: Cofradías y hermandades, un compromiso con Cristo y la Iglesia


*Francisco Castro

Las cofradías y hermandades tienen una enorme importancia para la Diócesis Nivariense, para cada diócesis en su circunscripción eclesiástica, y sus miembros adquieren un compromiso maravilloso: dar testimonio de la fe de la Iglesia públicamente. Mantienen vivas las tradiciones de la piedad popular, son reflejo de ese apostolado tan necesario hoy, son ejemplo también para sus hijos y sus familiares y, por qué no, para los no creyentes y para los visitantes extranjeros que observan inquietantes y admirados las manifestaciones de las raíces de un pueblo.

El compromiso con una cofradía o hermandad debe implicar de manera intrínseca un compromiso firme con la Iglesia y una referencia inequívoca y radical hacia nuestro Obispo y hacia el Santo Padre. Esto implica que una cofradía o hermandad, en todas sus acciones, tanto militantes como espirituales, deben estar centradas en Cristo como ejemplo de Iglesia y de creyente, y en la doctrina de la originalidad petrina, paulina  y evangélica. “Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí no tendrá hambre, y el que crea en mí, nunca tendrá sed” (Jn 6,35).

La acción laical, tan necesaria, debe ser expresión de la Iglesia actual (ad intra) y su representación en cada acto (ad extra). Por eso, es necesario que todo creyente, sea o no partícipe de un movimiento católico, debe tener una formación mínima en doctrina y espiritualidad. Aprovechemos este Año de la Fe y de Nueva Evangelización para dar un impulso objetivo y subjetivo a la fe y a la comunión con nuestro Obispo y con el Santo Padre.

Esta comunión debe ser vivida como Pueblo de Dios que somos, y con el sentimiento de la unidad de la Iglesia. “Que todos sean uno” (Jn 17,21). Como en todos los creyentes, se requiere de una conversión permanente. El camino de la fe debe ser un camino de iniciación continua y, por tanto, de formación continua.

Para el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), las cofradías y hermandades tienen un incalculable valor de la expresión de la fe, tienen ese valor como Pueblo de Dios, en el que todos somos uno, y por lo tanto, también orienta sus acciones, sus planes de formación, hacia esos hermanos que ya están preparando con ilusión, hasta con ilusión solemne, la Semana Santa.

El ISTIC ofrece información y formación, orientada sobre esa tan importante pastoral, que es interna y externa. El ISTIC refuerza, y quiere reforzar, la importancia de las hermandades y cofradías; este centro de estudios tiende sus manos a que los miembros de las hermandades desarrollen una pastoral cada vez más ejemplar.

Como Pueblo de Dios, tenemos un compromiso con la realidad eclesial. La Iglesia es corpus christus, y María, mater ecclesia. La Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica.  Una, por tener un magisterio (1 Cor 10,17), una fe y un culto común; Santa, por su fundador Cristo (Is 6,3)y por María como corredentora, por el Espíritu Santo, que habita en la Iglesia y guía al Pueblo de Dios; Católica, porque es universal (Ef 1,22-23). No lo olvidemos, somos miembros de una hermandad, pero también de una parroquia, que es Iglesia local, pero que también está en comunión con el Obispo y con el Santo Padre. Por último es Apostólica, en doctrina y misión y en la sucesión de Pedro, de vital importancia para la unión eclesial. El peor síntoma y destino es una “religión a la carta” (ver documento de la Conferencia Episcopal “Los cristianos laicos, Iglesia en el mundo”, con el subtítulo “Líneas de acción y propuestas para promover la corresponsabilidad y participación de los laicos en la vida de la Iglesia y en la sociedad”).

Los creyentes, al ser hijos adoptivos de Dios por Cristo, tenemos ese compromiso de mantener la unidad de la Iglesia y tenemos que ser, en el ámbito que indica el Concilio Vaticano II (CVII) y el magisterio de Bendicto XVI, apóstoles, enviados de Cristo. Las hermandades y cofradías son enviados de Cristo. “Y, ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito: ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!” (Rm 10,15).

¡Hermanos en Cristo, de cofradías y hermandades!, no olviden pasar por el ISTIC; se les dará toda la información necesaria para hacer un imprescindible apostolado continuo. Jesús nos ha llamado a predicar (Mc 3,13-19). Hoy, la sociedad nos necesita. Hoy, la sociedad necesita de ustedes hermanos cofrades en la unidad, con sus carismas y sus talentos. (“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su Señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Os aseguro que lo pondrá al frente de toda su hacienda”. Parábola del mayordomo, Mt 24, 45-47).

*Periodista. Estudiante de Ciencias Religiosas.