domingo, 5 de junio de 2011

AGUSTÍN MORATALLA: "La familia debería ser hoy una prioridad para el político"


Agustín Domingo Moratalla, profesor titular de Filosofía del Derecho, Moral y Política en la Universidad de Valencia, participará ma- ñana, 6 de junio, en la Jornada "Trabajo, Economía y Gestión Familiar como factor anticrisis", coorganizada por FEPECO, ISTIC y la ULL, con la colaboración de CEOE y CajaCanarias. Moratalla, conocido especialista sobre la ética familiar que ha participado en varios congresos del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias, ISTIC, disertará a partir de las 19:00 horas de dicho día sobre "La recuperación de la confianza entre el civismo y la solidaridad familiar", en el salón de conferencias de CajaCanarias. En esta entrevista nos acerca a su valoración sobre el hecho de la familia hoy y su importancia.

¿Pide la sociedad actual un mi nisterio de la familia, una concejalía de la familia o una consejería de la familia? ¿O lo que es lo mismo, por qué no se cuenta con la familia en la política?

Son dos cuestiones diferentes. Por un lado la existencia de un servicio específico de familia desde las administraciones públicas, sea ministerio, concejalía o personal especializado. Por otro, que la familia sea una preocupación central y transversal en todas las políticas públicas, sean sociales, económicas, laborales o culturales. Para el fortalecimiento del tejido social es muy importante que desde las políticas públicas haya personal especializado y es una buena noticia que haya un ministerio, concejalía o servicio para que no se diluya en el terreno administrativo algo que es tan importante en la vida social. Debería ser una prioridad y los políticos deberían espabilarse en ese tema y no olvidar esta idea porque haya que recortar gastos o servicios en las administraciones. Todo lo que se hace por la familia no forma parte de los gastos sino de las inversiones; ahora bien, no a corto plazo sino a medio y largo. Las reticencias suelen venir por aquí ya que los políticos suelen estar más interesados por el cortísimo plazo que por el medio y el largo.

¿Esta crisis que se percibe como inacabable llevará a su término ha cia una recuperación de la con fianza?

Debemos convivir con la crisis y acostumbrarnos a ella. La recuperación económica y los indicadores económicos pueden indicar que la crisis económica se supera, pero hay una crisis más grave y estructural relacionada con los valores y la cultura. Mientras no percibamos esa dimensión ética de la crisis e intentemos afrontarla, los fundamentos y los cimientos del edificio serán frágiles y vulnerables. La confianza está en el núcleo de todas las crisis, la crisis económica está generando desconfianza en la sociedad porque la sociedad es éticamente débil, está desmoralizada y se percibe la desconfianza cultural o social. Mientras no recuperemos esa confianza básica en los vecinos y los próximos será difícil que recuperemos la otra confianza entre agentes financieros.

¿Tiene algo que ver la llamada crisis de la familia "corriente" con la crisis económica?

En la sociedad actual todo está relacionado. Las crisis anteriores se remontaron porque existía un gran colchón familiar, es decir, la familia corriente era la célula básica de confianza, ayuda, apoyo y socorro mutuo. Había menos ayudas de las administraciones y vivíamos de las rentas morales de una sociedad donde los lazos familiares eran fuertes. Hoy nos encontramos con dos generaciones que han crecido con lazos familiares débiles o inexistentes donde el bienestar social que proporcionaba la familia se ha dejado en manos del Estado o del mercado. Y así nos ha ido, hemos creído que la justicia y la cohesión social se podían construir dando la espalda a familia como institución. Ni la justicia ni la cohesión social se pueden construir de espaldas a la familia.

¿La familia corriente se ha convertido en la columna vertebral de la economía del conocimiento?

Todavía no se han pensado bien las relaciones entre economía del conocimiento y vida familiar. Puede ser la columna vertebral de la economía del conocimiento porque en la alfabetización digital seria y la alfabetización cívica cada vez será más importante el papel de la familia. Hay una tendencia a entender la economía del conocimiento en términos atomistas, como si el bienestar que genera la economía del conocimiento se construyera de espaldas a las relaciones, los vínculos y las solidaridades básicas. Hay otra tendencia a entender la economía del conocimiento como una oportunidad para fortalecer la cohesión social, los vínculos y los lazos sociales, para romper con la soledad y el abandono. Es la primera vez que podemos hablar en serio de una "familia humana".

¿Nuestras familias lograrán ver la luz al final del túnel de la crisis o zo zobrarán en el intento?

De las crisis nunca se sale solo. Precisamente se superan las crisis cuando hay alguien que nos anima, cree en nosotros, nos apoya y nos da confianza. Las crisis nos vuelven a poner con los pies en la tierra porque nos recuerdan que somos animales frágiles, vulnerables y débiles, animales cuya fortaleza está en los vínculos y la confianza mutua. Deberíamos aprovechar la crisis para fortalecer nuestros vínculos familiares y cívicos, para descubrir que como átomos o individuos no llegaremos lejos. Las crisis nos ayudan a ser realistas y a medida que nos acercamos al realismo, antes descubrimos la importancia de la proximidad, de la autenticidad y del trabajo en equipo.

EL DÍA, domingo, 05 de junio de 2011