viernes, 7 de diciembre de 2012

Ángel Cordovilla: “Rahner explica la Trinidad desde el concepto clásico de Padre”

Ángel Cordovilla / ESTEBAN GONZÁLEZ

Doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma; profesor de Teología Dogmática en la Universidad Pontificia Comillas. Ángel Cordovilla fue el director y el ponente invitado en la XXVII Semana de Teología, organizada y celebrada por el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), sede de Tenerife. Cordovilla es especialista en el estudio de Karl Rahner, es decir, todo un lujo para quienes hemos tenido la oportunidad de oírle. Estuvimos en una de las salas de reunión del ISTIC, entre ponencia y ponencia, y hablamos de Raher. Cordovilla es tranquilo, muestra sencillez, pero una gran profundidad en sus palabras.

*FRANCISCO CASTRO

-Rahner especula con las tres hipóstasis. ¿Qué me puede explicar?

“Sí. La Teología ha utilizado el concepto clásico de persona para hablar de la Trinidad, de la pluralidad en Dios, de las tres personas divinas. Rahner nació en un contexto filosófico determinado y tiene una comprensión ontológica. A partir del siglo XVI y, especialmente, del siglo XVII, es un término que se comprende psicológicamente, es decir, desde el punto de vista de un sujeto, consciente de sí y que a la vez es principio de actividad. Rahner percibe que cuando se utiliza en Teología el concepto persona, después de haber pasado por ese giro antropológico, por ese giro psicológico del concepto, puede llevar dentro de él un cripto triteísmo, es decir, una comprensión triteísta del misterio de la Trinidad, lo que sería herética. Él dice, no en el campo de la pastoral, no en el campo de la predicación y no en el ámbito de la catequesis, sino en el ámbito de la Teología científica, académica, universitaria, que habría que volver al sentido clásico del concepto persona, que tiene que ver con la expresión modos de subsistencia, o modos de ser. Rahner habla de modos de subsistencia y prefiere no hablar del concepto moderno de persona respecto a las tres hipóstasis. Se caería en un triteísmo a la hora comprender a Dios, tres sujetos autoconscientes de sí, y a la vez principios de acción de actividad. No significa que Rahner estuviera en contra del concepto de persona, sino de la comprensión de ese concepto. En la explicación de la Trinidad, Rahner parte del concepto clásico, o sea, Dios es el Padre y fuente de la Trinidad”.
 
-Rahner también plantea una formulación sobre el Dios personal. ¿A qué se refiere?

“Tanto Rahner como la Tradición cristiana hacen referencia al Dios personal. No se refiere a que Dios es persona como los seres humanos. Dios es ser personal en la medida en que es libre; sobre todo libertad y amor, son las características fundamentales. Dios es capaz de entrar en relación en la historia de los hombres; capaz de entrar en diálogo, de hacer alianza, de comunicarse, de encarnarse, de darse en el Espíritu. Esto es lo que quiere decir Rahner sobre lo que es un Dios personal”.

-También destaca el problema recurrente que plantean algunos autores sobre que Dios es un problema semántico.

“Bueno, Rahner tiene una reflexión preciosa sobre la palabra Dios. De alguna manera, dice que Dios es al final un concepto hueco y vacío, porque sólamente la palabra no incluye la realdad hacia la que apunta. Ese concepto hueco hay que llenarlo de un contenido concreto. De hecho, el nombre que le damos los cristianos es de Padre de nuestro señor Jesucristo, que se nos da en el Espíritu. Hay todo un proceso. Nietzsche dice que en la medida de que Dios esté en el lenguaje de los hombres no seremos totalmente ateos. Rahner reflexiona en torno a esta idea y dice que padecemos la palabra Dios. El hombre no instaura el lenguaje, porque es una realidad que le es dada. En ese lenguaje viene la palabra Dios. Rahner indica que el hombre tiene que hacerse cargo, padecer la palabra Dios, y tiene, desde un aspecto personal, que decidirse sobre si a esa realidad personal le da un sí o un no. Quiera o no quiera, el hombre se tiene que enfrentar a Dios al menos como palabra, porque está en nuestro lenguaje. Para Rahner, la expresión preferida para referirse a Dios es de misterio incomprensible”.

*Periodista